Trump pagó $1,200 millones a una empresa alemana para que NO construya parques eólicos

Parques eólicos offshore en el océano al atardecer
La administración Trump ha pagado más de $2,300 millones a empresas energéticas para cancelar proyectos eólicos. Foto: Unsplash

$1,200 millones de tu dinero para que nadie construya nada. Así de simple. Así de absurdo. Así funciona la política energética de Trump en 2026.

La empresa alemana RWE acaba de aceptar un acuerdo con el Departamento del Interior de EEUU: recibe $1,200 millones en dinero público a cambio de cancelar todos sus proyectos de energía eólica offshore en California, Luisiana y la zona de New York Bight. El dinero no se pierde — se reinvierte. Pero no en más eólica. En gas natural licuado.

El acuerdo: viento por gas

RWE confirmó que destinará $900 millones a una terminal de exportación de gas natural licuado (LNG) en Luisiana. El resto irá a otros proyectos de generación. Es decir: el gobierno le paga a una empresa para que deje de producir energía limpia y pase a producir energía sucia. Con dinero del contribuyente.

"No hay camino para permitir estos proyectos en los Estados Unidos en el futuro previsible", dijo RWE en un comunicado. No es que el proyecto no funcione — es que el presidente dice que las turbinas son "feas" y que "cualquier país con molinos de viento es un perdedor".

No es la primera vez: ya van $2,300 millones

Este es el tercer acuerdo de este tipo en 2026:

Total: más de $2,300 millones pagados a empresas energéticas para que NO construyan parques eólicos. Todo esto mientras China invierte $80 mil millones anuales en energía eólica offshore y se convierte en el líder mundial.

La ironía del "drill, baby, drill"

El secretario del Interior, Doug Burgum, dijo que los estadounidenses "merecen un sistema energético basado en el sentido común, no uno dependiente de costosas subvenciones". La ironía es brutal: pagar $1,200 millones para cancelar un proyecto no es exactamente "sentido común" — es el gasto público más absurdo del año.

Trump ha dicho que los parques eólicos matan ballenas (falso), que arruinan paisajes (subjetivo) y que dependen de subsidios (cierto, pero también lo hace el petróleo). Lo que no dice es que la energía eólica offshore era la mayor fuente de empleo limpio en la costa este de EEUU.

¿Y Latinoamérica?

¿Te afecta esto? Más de lo que crees. Cuando EEUU abandona la energía renovable, los mercados de LNG se reconfiguran. Países como México, Colombia y Brasil podrían beneficiarse de precios más bajos de gas natural — o perjudicarse si la demanda global de petróleo y gas sube y encarece todo.

Pero el dato real es político: si EEUU deja de liderar en renovables, China y la UE se reparten el mercado. Para 2030, la dependencia energética de América Latina de fuentes chinas y europeas será mayor que nunca.

El número que importa

$1,200 millones. Eso es lo que cuesta que un presidente odie el viento. No la ciencia, no los datos, no la economía — el viento. Un fenómeno natural que existía antes de que existieran los gobiernos y que seguirá existiendo después.

Mientras tanto, China instala más turbinas que nadie, Europa depende cada vez más de su propia red eólica, y EEUU paga para que las turbinas no se construyan. El futuro no espera a que la política se decida.

¿Crees que pagar $1,200 millones para cancelar energía limpia es "sentido común"? O ¿es simplemente el lobby fósil ganando la partida?

Comparte esto con alguien que todavía crea que el "drill, baby, drill" es una estrategia energética y no un eslogan de campaña.